EDITORIAL HYLAS LOPEZ EUGENIO JOSE
CAPITAL FEDERAL - ARGENTINA
Editorial Hylas
De Eugenio J. López
Experiencia y compromiso en Ediciones de Autor
Tiradas a partir de 200 ejemplares
Encuadernación binder o cosidos con hilo
Asesoramiento, corrección de textos, presentación de la obra
16/05/12 | 10:14: Héctor dice:
hola somos del curso de cortometraje del rojas buscamos maquillaje para filmar a fines de junio principio de julio en c.a.b.a. el trabajo seria ad honores le entregaríamos un dvd con el corto nos podría mandar el cv con alguna foto con el trabajo que realiza.muchas gracias y saludos
28/04/12 | 19:18: Nadia Thais dice:
Felicito a Lidia Susana Panza y Eugenio López por su trabajo y esmero en la redacción de libros.
La verdad es maravilloso poder vivir la experiencia de cada libro leído.
Gracias a todos aquellos que sin darse cuenta, con sus relatos son capaces de transformar la vida de otros y hacerla mas maravillosa.....
"Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer." Alfonso V el Magnánimo (1394-1458) Rey de Aragón.
22/02/12 | 18:53: Omar dice:
Es extraño ha pasado bastante tiempo y hoy no se porqué, me puse a leer nuevamente estas lineas tan redondas, lo escrito es realmente atrapante la historia es envolvente el pasado se hace presente con nostalgia y con gotitas de lluvias en los ojos
El portador
Una historia sobre la búsqueda del amor verdadero
Taleb, aquel muchacho que salió de su casa para ir en busca de vivencias diferentes, compr... Ampliar
$ 18.00
EDITORIAL HYLAS
Editorial
Hylas
De Eugenio J. López
Experiencia y compromiso en Ediciones de Autor
Tiradas a partir de 200 ejemplares
Encuadernación binder o cosidos con hilo
Asesoramiento, corrección de textos, presentación de la obra
Señor perdóname por haberme acostumbrado
a ver los chicos, que parecen tener
ocho años y tienen trece.
Señor, perdóname por haberme acostumbrado
a chapotear por el barro:
yo me puedo ir, ellos no.
Señor, perdóname por no haber aprendido a soportar
el olor de las aguas servidas,
de las que puedo prescindir y ellos no.
Señor, perdóname por encender la luz
y olvidarme
de que ellos no pueden hacerlo.
Señor, yo puedo hacer huelga de hambre
y ellos no; porque nadie hace
huelga con su hambre.
Señor, perdóname por decirles
“no solo de pan vive el hombre”
y no luchar con todo para que
ellos rescaten su pan.
Señor, quiero quererlos por ellos y no por mí.
Ayúdame.
Señor, sueño con morir por ellos,
ayúdame a vivir para ellos.
Señor, quiero estar con ellos a la hora de la luz.
Ayúdame.
Carlos Mugica
El R.P. Carlos Francisco Mugica Echagüe S.J., “el Padre Mugica”, nació en Buenos Aires el 7 de octubre de 1930. El sábado 11 de mayo de 1974, a las ocho y cuarto de la noche, y cuando Mugica se disponía a subirse a su coche Renault 4 azul, estacionado junto a la iglesia de San Francisco Solano, en la calle Zelada 4771, donde había celebrado misa, fue tiroteado por un individuo con bigotes achinados, que se bajó de un coche estacionado muy cerca.
Este personaje seria Rodolfo Eduardo Almirón, jefe de la lopezreguista Triple A. Cinco disparos de ametralladora Ingram M-10 le afectaron el abdomen y el pulmón. El tiro de gracia lo recibió en la espalda.
(*) Extraído del libro Palabra Viva – SEA Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina. Comisión del Personal del Banco de la Nación Argentina por la Memoria, la Verdad y la Justicia
Esta ORACION me conmovio hasta estremecerme totalmente...y pense que
si hubiese justicia en los hombres,\"los milagros cotidianos\" estaría en manos de nuestros gobernantes y así poder colocar en cada hogar desbastado,lo necesario para que todos vivan como Seres de DIOS.
Y, a veces, son nuestros paradigmas, los que sienten lo contrario...
"Las miserias de Heker". xtraído de Revista Sudestada.
Menos mal que este país se olvidó la memoria. Sólo así es posible comprender el doble discurso de ciertas voces que se hacen leer hoy, igual que tres décadas atrás. Hay un artículo, una autora y una historia por mencionar.
Menos mal que este país se olvidó la memoria. Sólo así es posible comprender el doble discurso de ciertas voces que se hacen leer hoy, igual que tres décadas atrás. Hay un artículo, una autora y una historia por mencionar. La nota, “A 30 años de la polémica con Julio” (Ñ, 22/03/08); la autora es Liliana Heker y la historia es la siguiente: en plena dictadura, Julio Cortázar escribe desde París el artículo “América latina: exilio y literatura”, donde da cuenta de las perversiones de un régimen criminal que aniquila y censura a todo aquel que exprese intereses discordantes con su proyecto sanguinario. También denuncia, de forma dramática, que en Argentina se estaba produciendo un “genocidio cultural”. Nada de razón le faltaba a Julio: ya habían desaparecido miles de argentinos y, entre ellos, artistas como Haroldo Conti, Miguel Ángel Bustos, Raymundo Gleyzer, Héctor Oesterheld y tantos otros.
La reacción de la, por entonces, redactora de El ornitorrinco, Liliana Heker, no se hizo esperar. Oportunista como pocas, la señora Heker consideró “negligentes sus declaraciones (las de Cortázar) sobre nuestra realidad nacional”, y hasta ironizó sobre sus dichos: “Ya que no se le puede atribuir mala fe, al menos puede suponérsele cierto apresuramiento, una necesidad a ultranza de hacer causa común con los exiliados, aun a riesgo de dar una imagen maniquea de la realidad”. Además, revestida en una argentinidad marcial, Heker se despachaba con una lista de razones por las cuales los escritores argentinos (¡en plena Dictadura militar!) “elegían” el camino del exilio. Vale la pena citarla: “1. Dificultades económicas y laborales (que, naturalmente, no afectan sólo a los escritores). 2. Un problema editorial grave que obstaculiza las tareas específicas del escritor. 3. Una cuestión de aguda sensibilidad poética: sentir que él no puede soportar lo que sí soporta el pueblo argentino. 4. La búsqueda de mayor repercusión o de una vida más agradable que ésta. 5. La búsqueda de un ámbito de mayor libertad”.
Esas eran, para Heker, las razones que tenían los escritores locales para escapar de la cacería militar...
Ahora Heker, semanas atrás, admite en Clarín que no quiere recordar la “polémica” con Cortázar (“No me parece que tenga algún sentido seguir polemizando con él”), para después tergiversar sus propios dichos y su miserable actitud, aunque defendiendo (claro) cada una de sus palabras, aun aquellas que “olvida” citar por el camino para confundir el eje del debate y definirse a ella misma como parte de la porción de escritores que “en mayor o menor grado estaba amenazado”.
Tal vez el silencio hubiera sido una actitud menos cobarde y miserable para Heker, entonces y ahora. A cambio, eligió ungirse como funcional a la política de los militares con respecto al exilio, colgarse del talento de Cortázar para ganar notoriedad y volver hoy, tanto tiempo después, a manipular aquella “polémica” como si nadie pudiera tener a mano un archivo.
No hubo nadie que sintetizara mejor las miserias expuestas que el escritor Humberto Constantini en la revista El observador (13/04/84): “Quizá por afán de figuración inventaron una supuesta polémica con Cortázar, gente como Abelardo Castillo y Liliana Heker, que se permitieron hablar algo más que despectivamente de los exiliados. Las palabras que leí en aquellos editoriales podían ser perfectamente suscriptas por Harguindeguy o Videla”...
Nada más para decir.
con cada niño que muere por falta de justicia en la ditribucion de la riqueza en la argentina, entre todos, estamos dia a dia, volviendo a matar impiadosamente al padre corlos mujica
En una sociedad globalizada, donde pareciera que la sociedad de consumo nos fagocitó a todos, recordar al cura Mugica nos da una esperanza a aquellos que aún creemos en una sociedad más justa.
No me resigno a ver cada día más chicos durmiendo en la calle y sentir el desconsuelo que no me los puedo llevar a casa y darles de comer. Sin embargo si podemos juntar fuerzas y deenunciar que el hambre es un crimen y reclamar para que los derechos de los niños se cumplan.
Unidos or la Paz!
Para Carlos Mujica y otras víctimas de genocidios en todas sus formas.
Peor que la vergüenza es la desmemoria. Más frágil que ocultar es esconderse. Señores: No tememos, no olvidamos. Los vemos. ¡Aún los vemos!